El Che Guevara
El Che Guevara fue la figura indiscutible
de la revolución cubana y un referente de todos los
tiempos en cuanto al significado más profundo por la
lucha de los ideales. Hombre instruido y con un corazón
abierto a todas las sociedades oprimidas y olvidadas, desde
muy joven se manifestó en contra de lo que para él
era injusto. Su paso por Latinoamérica fue tan grande
y ha dejado tantas huellas, que hoy en día su figura
se convierte con frecuencia en el símbolo más
poderoso de la libertad.
Nació en Rosario, capital de una provincia
Argentina. Cuando culminaron sus estudios de medicina decidió
emprender una serie de viajes por toda América del
Sur, que terminaría, luego de varios años, en
el movimiento 26 de Julio, instaurador de la Revolución
Cubana. Las injusticias que el médico Ernesto Guevara
veía continuamente mientras viajaba por Sudamérica,
fueron forjando al revolucionario que supo ser. Sobre todo
en las leproserías, Ernesto asistió al dolor
de pueblos enteros marginados y olvidados. Luego, ya en Guatemala,
donde conocería a sus primeros amigos cubanos, entendería
con el peor de los dolores, que casi todo el mal de sus hermanos
latinoamericanos provenía de la implacable política
capitalista y su principal exponente, Estados Unidos.
Los que tuvieron el privilegio de conocer
al Che, lo recuerdan siempre con el fusil al hombro y siempre
leyendo un libro. Después de agotadoras caminatas por
selvas y pantanos, la imagen del Che apoyado sobre la rama
de un árbol leyendo, habla de su apetito devorador
por la sabiduría. Allí, sobre el camino de la
selva, el Che Guevara luchó y leyó para tratar
de entender lo que sucedía a su alrededor. Desde Aquel
último viaje, el hombre llamado Ernesto Guevara se
convirtió en el que hoy conocemos como el Che.
Ejerciendo primero un cargo político
dentro del nuevo orden comandado por Fidel Castro, el Che
no permaneció de brazos cruzados cuando entendía
que la injusticia se había hecho con todo el continente.
Un primer paso fue Cuba, pero de ahí saldría,
según el Che, la fuerza que libraría a los demás
países oprimidos. Hoy en día, sobre todo en
cuba, numerosos monumentos lo recuerdan como el revolucionario
por excelencia, más, incluso, que el propio Fidel.
Y en la selva boliviana, quizá leyendo
algún libro de ficción o el propio manifiesto
comunista, lo encontraron comandos especiales de la CIA con
el fin de acabar con la vida del que fuera la peor pesadilla
del capitalismo, quizá todavía más que
el propio Stalin y sus seguidores, ya que al Che lo seguían
con sinceridad las masas. Allí en Bolivia murió
asesinado, aunque aún hoy su presencia, símbolo
de libertad, está allí donde la justicia brilla
por su ausencia.
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